Porque para cuidar de los demás, también necesitás un espacio para vos.
Ser mamá puede ser tan gratificante como desafiante. Pero cuando la crianza implica acompañar a un hijo con autismo, TDAH, discapacidad u otras condiciones del neurodesarrollo, las preocupaciones, responsabilidades y exigencias pueden adquirir una dimensión diferente.
Las consultas médicas, los tratamientos, las reuniones escolares, las decisiones sobre el futuro, la incertidumbre y la necesidad constante de anticipar y resolver situaciones pueden convertirse en parte de tu vida cotidiana.
Y en medio de todo eso, muchas veces quedás vos en último lugar.
Quizás te sentís agotada, ansiosa, desbordada o culpable por necesitar tiempo para vos. Tal vez sentís que nadie termina de comprender lo que implica tu día a día.
No necesitás sumar más exigencias. Necesitás un espacio donde también puedas ocuparte de vos.
¿Por qué elegir una psicóloga especializada en neurodesarrollo?
Porque no todas las situaciones de estrés son iguales y no todas las estrategias resultan útiles para todas las familias.
Soy Roxana Ambrueso, licenciada en Psicología, con formación especializada en neurodesarrollo, neuropsicología, trastornos de ansiedad y terapias basadas en la evidencia.
Mi formación me permite comprender tanto los desafíos emocionales que podés estar atravesando como las particularidades del desarrollo y las necesidades de tu hijo.
Esto significa que:
Comprendo tu contexto familiar. Las demandas de una crianza atravesada por la discapacidad o las condiciones del neurodesarrollo pueden ser muy diferentes de otras fuentes de estrés.
Las estrategias se adaptan a tu realidad. No se trata de recomendarte soluciones ideales que después resultan imposibles de aplicar en tu vida cotidiana.
Podemos trabajar tus miedos e incertidumbres. Desde las preocupaciones por la autonomía de tu hijo hasta las preguntas sobre su futuro.
Entiendo cómo puede verse afectada la pareja y la vida familiar. El cansancio, la distribución de responsabilidades, las diferencias en la crianza y la falta de espacios compartidos pueden generar tensiones.
Podemos integrar herramientas para vos y para la crianza. Sin perder de vista que el objetivo principal de este espacio terapéutico es tu bienestar psicológico.
No se trata solamente de conocer un diagnóstico. Se trata de comprender cómo las necesidades de tu hijo interactúan con tu historia, tus emociones, tus vínculos y tu vida cotidiana.
¿Qué podemos trabajar en terapia?
Este espacio está pensado para acompañarte en situaciones como:
Ansiedad y preocupaciones persistentes: pensamientos recurrentes, anticipación de situaciones negativas, dificultad para desconectar o sensación de estar siempre alerta.
Estrés crónico y agotamiento emocional: cansancio constante, sobrecarga mental, irritabilidad y sensación de no poder con todo.
Dificultades para dormir: problemas para conciliar el sueño, despertares nocturnos o dificultad para descansar debido a las preocupaciones.
Síntomas depresivos: tristeza persistente, desmotivación, pérdida de interés, desesperanza o dificultad para disfrutar.
Miedos e incertidumbre: preocupaciones sobre el desarrollo, la escolaridad, la autonomía y el futuro de tu hijo.
Culpa y autoexigencia: sentir que nunca hacés suficiente, cuestionar tus decisiones o exigirte estar disponible todo el tiempo.
Dificultades de pareja: conflictos relacionados con la crianza, diferencias de criterio, distribución desigual de responsabilidades o pérdida de intimidad.
Dificultades para establecer límites: problemas para pedir ayuda, delegar responsabilidades o reservar tiempo para tus propias necesidades.
Aislamiento y soledad: sentirte incomprendida, alejada de tus amistades o con pocos espacios de apoyo.
Pérdida de identidad personal: sentir que tus proyectos, intereses y deseos quedaron relegados frente a las necesidades familiares.
Frustración, enojo y dificultades de regulación emocional: emociones intensas que pueden aparecer frente a las demandas cotidianas.
Cambios y decisiones familiares: adaptación a diagnósticos, transiciones escolares, nuevas etapas del desarrollo y reorganización de la vida familiar.
¿Cómo trabajaremos?
A través de encuentros individuales de 60 minutos, construiremos un espacio terapéutico personalizado, respetuoso y basado en la evidencia científica.
Trabajaremos para comprender lo que te sucede, identificar los factores que mantienen tu malestar y desarrollar estrategias concretas que puedas incorporar a tu vida.
Mi conocimiento del neurodesarrollo me permite considerar las necesidades de tu hijo al momento de pensar intervenciones, evitando propuestas desconectadas de las posibilidades reales de tu familia.
Porque una estrategia puede ser muy buena en teoría, pero si no es viable en tu contexto, necesitamos encontrar otra.
Este es tu espacio de psicoterapia. Aunque podamos abordar situaciones vinculadas con la crianza y desarrollar herramientas para acompañar a tu hijo, el foco estará puesto en vos, en tus necesidades y en tu bienestar emocional.
No te digo lo que tenés que hacer, te acompaño en cómo hacerlo.
Modalidad: online, mediante videollamada.
Duración: 60 minutos.
Reserva: seleccioná el día y horario disponible para solicitar tu sesión.